miércoles, 7 de noviembre de 2007
INVITACIÓN A UNA ÓPERA
"Considero que la ópera es una gran obra maestra, aprecié mucho las actuaciones y la puesta en escena. Realmente lo que admiro y valoro de esta ópera, como también de las otras, es que en las mismas los personajes deben cantar y actuar al mismo tiempo.Para lo cual deben realizar un gran esfuerzo para establecer el equilibrio entre ambas cosas. Gracias por la invitación."
Erik Martín Vallejos de 4º4ª.
"Quería agradecerles por las entradas que nos han llegado para conocer la ópera italiana, es algo que jamás hubiese pensado ver, ya que nunca tuve la iniciativa propia de ir, pero esta oportunidad la supe aprovechar y les agradezco mucho."
María Soledad Espínda de 4º2ª.
"La obra me pareció estupenda, fue mi primera experiencia en ver una ópera en vivo y la verdad, no sabía con qué me podía encontrar. Lo mejor a mi parecer fue el Aria realizado tanto por el cantante y la cantante. Algo para destacar de la obra es el cartel electrónico con los subtítulos ya que muchas veces, por no conocer el idioma, mucha gente no concurre a este tipo de espectáculos."
Ariel Ortiz de 4º4ª
"La obra me encantó, las voces de los protagonistas son hermosas. La parte del Aria casi al final es muy conmovedora, la paz que me transmitió fue impresionante. Quedé muy conforme con todo, la verdad es que me hicieron pasar un buen rato."
Candela Canteros de 4º4ª
martes, 25 de septiembre de 2007
martes, 18 de septiembre de 2007
"MADEMOISELLE FIFI" (CUENTO)
MADEMOISELLE FIFI
Todavía recuerdo ese dia... aunque con cierto odio, recuerdo ese dia...
Aquella mañana desperté con un humor fatal. Hay días en que no quisiera siquiera despertar. Es que mi vida es una constante humillación: mi comida balanceada, mi corte de pelo, mi aroma ¡todo! Pero el problema está en la sociedad, eso ya me lo dijo el doberman de a la vuelta.
Es que los perros deberíamos revelarnos. Somos lobos, somos la fiereza de la naturaleza, deberíamos ser venerados, ¡y no humillados! Pero como quiero adelantar... iba a contar lo que pasó...
Como dije antes, esa mañana me desperté con un ánimo terrible, y para colmo de males, Ella se despertó segundos después... se acercó a mí con una sonrisa estúpida, mientras decía “qué tierna”, “qué linda perrita”. Desde ese punto, mi mañana se tornó previsible: después de hablarme con ese tono tan infantil y meloso me acercó un plato de comida balanceada.
Hasta aquí la situación resultaba exasperante, pero todavía era soportable.
Llegando casi al colmo de la humillación me dijo: “voy a prepararte un baño, pero no te preocupes que ya vuelvo... te dejo esto para que te diviertas” y suponiéndose generosa me tiró un hueso de goma. Juro que la odio.
Ese baño era la tortura diaria. Debía exponerme a decenas de champúes y lociones, una más vomitiva y fuerte que la otra. Luego me secaba con el secador eléctrico que ella misma usaba para secar su enorme y obeso cuerpo.
Después de peinarme y de intentar resaltar el pompón de mi cola, coronaba el acto colocándome un collar de cuero rosado, con una chapa que decía “Mademoiselle Fifí”.
Como se podrán imaginar, esta situación era insoportable para cualquiera. Por suerte había algo que me ayudaba a escapar de esa terrible rutina... por más que no me caía del todo bien, Fermín (el paseador), era el único permitido para sacarme de aquel tugurio o departamento, como prefiera.
Esa mañana, entonces, vino a buscarme Fermín. Estaba apurado como siempre, y yo contentísima de poder irme.
Camino al parque, pensaba en todo aquello que me hacia olvidarla: la selva, la libertad, poder elegir qué comer y cuándo ladrar, poder correr junto a otros perros sin avergonzarme de sus gritos diciendo: “más despacio Fifí, más despacio”... en fin, pensaba en todo aquello que parecía imposible tener.
Cuando llegamos al parque, Fermín me ató a un poste, junto a otros perros. Por un momento se distrajo con una colegiala tomando sol, y yo aproveché para charlar con quienes estaban atados, al igual que yo.
Todos los que salíamos a pasear sin excepción, éramos “perros domésticos”. Pero por más que lo fuéramos, yo era la única que lo aparentaba, con ese detestable aire de perra sobreprotegida. Esto, como era de esperarse, me hacia acreedora de múltiples burlas y desprecios, que detenía mostrando los colmillos.
Aquella tarde, sin embargo, mis compañeros se mostraron mucho más condescendientes que de costumbre, y hasta parecían interesarse por los males que sufría diariamente.
Les conté con lujo de detalles cómo era mi rutina, y cómo debía padecer de humillaciones tales como un cepillado de dientes semanal, o los baños diarios a los que me veía expuesta.
Les pregunté si conocían algún lugar dónde escapar, algún sitio libre de amos, de collares y de comidas balanceadas que no quede lejos de allí (no conozco muy bien la ciudad). Un bretón, un tanto preocupado, me contó que había un lugar donde se juntaban los perros “insurrectos”, pero dijo que ése no era lugar para una perra mimada como yo.
Totalmente enfurecida, rompí la correa que me ataba y amenacé al bretón con dejarlo igual si no me decía dónde estaba el lugar. Un poco asustado confesó que era a pocas cuadras de allí.
No medité mucho la situación, lo admito, sólo recuerdo que corrí desesperada hacia aquel lugar, hacia la libertad.
Pensaba, mientras corría, en la cara de mi amo al enterarse que escapé, y eso me incentivaba a correr más rápido.
No corrí durante mucho tiempo (aquí es cuando mi historia toca fondo); el último recuerdo que tengo es el de un auto rojo intentando frenar para no atropellarme.
Desperté luego, tres días más tarde, en el mismo departamento del que quise escapar, con la grotesca imagen de Ella llorando de emoción y gritando “¡Fifí está viva!”.
Un espejo me mostró la terrible realidad, más terrible aún que las lociones caninas: en el choque con el auto me provocó fracturas múltiples en las patas traseras y las costillas. Por lo que debo arrastrar un soporte con ruedas para desplazarme.
Tengo también heridas infectadas en las orejas y en el hocico, así que me pusieron una suerte de “pantalla plástica” para que no me rasque ni me lastime. Todo sin contar la cantidad de inyecciones y pastillas que debo recibir.
La vida siempre me pareció irónica pero ahora me parece terrible.
Desde hace casi dos meses me encuentro encerrada, sin poder pasear, al cuidado de una gorda psicótica.
Obligada a acarrear con ortopedias vergonzosas, y a posponer mis deseos de libertad, yo, la loba, “la fiereza de la naturaleza”parezco ahora un velador portátil.
martes, 4 de septiembre de 2007
"EL FANTASMA DE CANTERVILLE" Y "EL PRINCIPE FELIZ" ILUSTRADOS...

Los autores de las obras son todos de 1º 2º T.T y ellos son: Buch, Albano; Yesica Gonzàlez; Brian Rengipo; Steven Vega; Franzua Goche y Luisa Wilson.
Las fotografías fueron tomadas por Darío Miranda.
Las ilustraciones están expuestas en la galería del colegio de la izquierda.
¡Gracias a todos!
martes, 14 de agosto de 2007
DOS COMENTARIOS SOBRE...

"LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO" DE ANTONIO SANTA-ANA

Carácter: El Huski siberiano es un perro obstinado e independiente, que aprende rápidamente aunque no siempre esté dispuesto a obedecer. Con su familia es cariñoso y con los extraños es amigable. Le atraen los niños. Ágil, rápido y resistente, tiene la buena cualidad del orden. No tiene pretensiones y se adapta bien al clima templado, aunque no está hecho para la ciudad. Más bien aúlla que ladra.
Aspecto: El Huski siberiano, vigoroso y gracioso a la vez, posee un andar característico. La cabeza es redondeada y aguzada, y posee un stop conspicuo. Orejas erguidas con puntas redondeadas, ojos oblicuos, de color pardo o azul (a veces tienen un ojo de cada color). El pecho es profundo y los riñones fuertes. Los pies tienen plantas sólidas y pelos tupidos entre los dedos. La cola es llevada alta o replegada sobre el lomo cuando no trabaja. Pelaje: capa externa espesa y uniforme, capa interna tupida y lanosa. Color: están permitidos todos los colores y todo tipo de marcas, aunque los más normales son los tonos lobunos (grises y blancos).
Origen: Apareció hace unos 2.000 años en una región del norte de Siberia. En 1909 un comerciante de pieles ruso lo introdujo en Alaska para que participara en las carreras de trineos. A partir de los años 70 fueron ganando popularidad en Europa. Husky (Chukchi) significa ronco.
Cuidados: Su pelaje requiere un aseo moderado, que se verá intensificado durante la época de muda. Su carácter cómodo facilita la educación y aún más su tendencia al orden y la limpieza. Necesita mucho ejercicio y un clima que no sea cálido en exceso.
martes, 5 de junio de 2007
"Yerma" de Federico García Lorca
Me gustó mucho la obra, me enganché porque toca temas de la pareja como la infertilidad, el papel de la mujer en esa época, etc.
Me llamó la atención la obsesión de la protagonista por tener un hijo y hasta lo que llegó a hacer al final de la obra: matar a su marido y, con este acto, cortar la posibilidad de ser madre que tenía.
Carla.
La verdad es que el libro superó mis expectativas, me gustó bastante, sentí cada momento de la obra ; trataba de imaginarlo y de vivirlo y, como toda mujer, me hubiese gustado que Yerma terminara embarazada, pero de Víctor.
Abigail.
La mujer en el campo no tenía otra cosa a qué dedicarse que no fuera su casa , por eso al no tener hijos, comienza a desesperarse. También influye el ambiente porque en un pueblo todos se enteran de todo y están más pendientes de la vida ajena. Pueblo chico, infierno grande.
Johanna.
Yo creo que esto no podría pasar , por ejemplo, en una ciudad donde nadie se conoce . Yerma y Juan no se separan por una cuestión de honor, por miedo a ser juzgados, a pesar de ser infelices. En una ciudad como Buenos Aires, ellos se hubieran separado. Me gustó el final, tanto tiempo reprimió tantas cosas Yerma , que terminó explotando. Los protagonistas representan lo opuesto: la sensibilidad, el amor maternal por un lado y la dureza y la mente cerrada por el otro.
Alvaro.
Yerma se casó sólo para tener hijos, pero es infértil. Con el pasar de los años se va llenando de envidia y angustia. Es muy infeliz porque su marido no le da el trato que ella desea, no le demuestra amor y mucho menos, ganas de tener hijos; esto la lleva a tener una obsesión con la maternidad.
La honra está directamente relacionada con la personalidad de Juan, ya que vive pensando en "el qué dirán", vive recriminado a Yerma cómo actúa, adónde va, no quiere que salga de la casa para que la gente no tenga que hablar de ellos.
Florencia.






